Legisladores del Reino Unido trabajan en la elaboración de una nueva ley que busca una mayor protección del usuario mediante la mejora de los estándares de seguridad en IoT. Aquellos productos para el hogar conectado deberán cumplir con tres requisitos.

  • Todas las contraseñas de los dispositivos IoT deben ser únicas, que cada usuario pueda crear una y que sea imposible de restablecer al volver a la configuración universal de fábrica.
  • Los fabricantes deben proporcionar una forma de contacto de forma que cualquier afectado pueda comunicar en caso de detectar algún problema con la seguridad del dispositivo.
  • Los fabricantes deben dejar en claro el tiempo durante el cual sus dispositivos recibirán actualizaciones de seguridad.

Se trata de una serie de medidas que han sido desarrolladas por el «Department for Culture, Media and Sport» (DCMS) y el «National Cyber Security Centre» (NCSC) del Reino Unido. Los requisitos son resultado de un período de consulta con expertos en seguridad de la información, fabricantes de productos y otros actores del mercado.

Los legisladores británicos afirman que trabajan para implementar la ley lo antes posible, si bien primero esperan que los fabricantes adopten estas medidas de forma voluntaria antes que sean de obligado cumplimiento.

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