Accenture presentó una innovadora tecnología especialmente diseñada para medir emociones. El dispositivo en cuestión es similar a una fitband, que colocado en el antebrazo, utiliza tecnología de neurociencia de inmersión para medir en tiempo real los niveles de oxitocina en el cuerpo. La oxitocina es una hormona que se libera a medida que generamos sentimientos de confianza, calidez y resonancia emocional.

Medir la frecuencia cardíaca de una persona a través del uso de sensores permite saber cuánta atención está prestando a lo que está sucediendo en ese momento. Sus variaciones indican cuánta oxitocina hay en el torrente sanguíneo, y así determinar la participación emocional.

La “magia” reside en los algoritmos de la plataforma de inmersión que procesa los datos recibidos. Esta tecnología puede predecir, por ejemplo, si una persona comprará un producto, por lo que medir los niveles de oxitocina durante una experiencia publicitaria es increíblemente útil para los investigadores.

El equipo de Talent Research and Innovation de Accenture descubrió el potencial de esta tecnología aplicada a las experiencias de aprendizaje, llevándolas al siguiente nivel, al incrementar el nivel de resonancia de los contenidos en los estudiantes.

Creando sesiones de aprendizaje con información más relevante para cada audiencia, se construyó un mayor nivel de confianza en los alumnos y una mejor experiencia de capacitación, lo que resulta en una mejora sustancial en la manera en que aprendemos, trabajamos y vivimos.

Al medir la inmersión, se puede optimizar la forma de presentar la información haciéndola más atractiva, relevante y fácil de retener. Si bien el secreto reside en los algoritmos y el procesamiento de datos del dispositivo en la plataforma, la confianza del participante en la experiencia es vital. Por eso no se identifica información individual durante la experiencia.

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