La inversión en Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) en el medio rural llegaría a BRL 100 millones (US$ 26,7 millones) en la cosecha de 2018/2019, según la Asociación Brasileña de Internet de las Cosas (Abinc). Sumados los recursos destinados a IoT aprobados por el BNDES y fondos de investigación para el riego inteligente, del consorcio Brasil-Europa, que incluye a la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), el valor sube a BRL 130 millones (US$ 34,7 millones).

A partir de los nuevos recursos y las innovaciones, el incremento en la productividad puede alcanzar hasta el 20%, dependiendo de la región y del cultivo, evalúan entidades de los sectores de agronegocio, tecnología y financiamiento rural.

Las exportaciones agropecuarias llegaron al récord de US$ 101.700 millones en 2018, un 6% más que en 2017. Este año, Brasil deberá recoger 237,3 millones de toneladas de granos, un aumento de 9,5 millones de toneladas en relación a la cosecha anterior (4,2% más) y alza del 3% en la productividad, según previsión de la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab).

Con el clima favorable esperado para este año, el PIB del agronegocio también debe crecer: 2%, en la previsión de la CNA (Confederación Nacional de la Agricultura).

El desafío es producir más en la misma área y mantener la agricultura sostenible. Allí tallan las innovaciones.

São Martinho, la mayor planta de procesamiento de caña del mundo, en Pradópolis (SP), está implementando una red 4G para garantizar la transmisión de datos de las operaciones agrícolas en la cosecha de este año. Los datos son procesados ​​por herramientas digitales basadas en big data e inteligencia artificial. El proyecto de prueba, en asociación con el CPqD (Centro de Investigación y Desarrollo en Telecomunicaciones), prevé el uso de tecnologías para rastrear online datos que permiten mejorar la logística y prever fallas de equipos. Una vez que el proyecto esté terminado, se prevé un ahorro de entre 2 y 3 reales por tonelada de caña; en total sería un ahorro de BRL 72 millones (US$ 19,2 millones), según publica Folha de Sao Paulo.

En la misma línea, las empresas Ericsson, Vivo y Raízen (productora de etanol y azúcar) se unieron, en asociación con EsalqTec (USP), para incentivar el desarrollo de IoT aplicada a la agricultura. Una red móvil 4G fue llevada al campo, utilizando la frecuencia de 450 Mhz, que permite cobertura en distancias más largas, para resolver los problemas de conectividad en áreas rurales. Seis startups elegidas para el proyecto van a desarrollar soluciones de IoT en plantaciones de Raízen, en la región de Piracicaba (SP), que luego serán llevadas al mercado.

De las cerca de 5 millones de propiedades rurales en Brasil, el 88% son de agricultura familiar. En este sentido, la asociación entre empresas y startups ha sido importante para conectar a los más chicos con tecnologías que permiten tener ganancias en la producción y en la calidad del producto.

En los cultivos de café meridional de Minas Gerais, dispositivos inteligentes monitorean un área de 600 hectáreas para evitar que el óxido, principal enfermedad del café, se extienda. Las pérdidas causadas por plagas y enfermedades en la agricultura llegan a BRL 55.000 millones (US$ 14.700 millones), de acuerdo con Embrapa.

En las granjas que producen agua de coco Obrigado, en Bahía, un sistema de riego inteligente actúa en un área 1.500 hectáreas. Se mide el contenido de arcilla del suelo y la necesidad de agua en cada tipo de tallo, además de medir la necesidad de nutrientes. El consumo de energía cayó en torno al 20%. La producción creció un 34% entre 2017 y 2018 en la misma área, resultado de todas las soluciones adoptadas, incluyendo IoT. El promedio nacional es de 60 frutos por cocotero; en Obrigado tienen plantas donde cosecha 240, con un promedio general de 132 frutos por planta al año.

BNDES escogió nueve proyectos piloto en el área rural para recibir inversiones en torno a los BRL 10 millones (US$ 2,7 millones). El valor total invertido puede llegar a BRL 23 millones si se consideran los recursos de instituciones asociadas. El objetivo, además de mejorar la producción, es que Brasil se posicione como exportador de tecnologías para otros países de agricultura tropical.

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