Varias empresas de fabricación industrial utilizan cada vez más la computación en niebla (fog computing) para poder recolectar y almacenar datos y producir sus servicios virtuales. 

Computación en niebla es un término usado por primera vez en 2011, por el vicepresidente de Cisco, para caracterizar al sistema de dispositivos que procesan información antes de enviarla a la nube. Esto significa que la toma de decisiones y la administración de los datos pasan en el camino entre los artefactos del Internet de las Cosas (IoT) y la nube, lo que permite que se faciliten los servicios entre los dispositivos finales y centros de datos de la nube.

La recopilación de datos puede ser pesada. De hecho, varias compañías, como Rolls-Royce o la misma Cisco, obtienen los beneficios del aprendizaje automático en los datos de sensores recopilados en la nube. Estos archivos predicen y planifican rutinas de mantenimiento, evitando o tratando de solucionar problemas y posibles inconvenientes. La cuestión es que este proceso requiere una gran cantidad de almacenamiento. Precisamente, lo que hace el fog computing es decidir qué dejar de lado en esa información tan pesada y conservar lo esencial para seguir operando seguramente.

El procesamiento de información es muy importante en la mayoría de las industrias. Es por ello que la computación en niebla las beneficia ahorrando datos innecesarios que se envía a la nube.

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