5G avanza y la ciberseguridad es clave para acompañar el desarrollo de una de las tecnologías móviles que podrían revolucionar las distintas industrias. Entre ellas, la de la salud. Por eso, el Internet de las Cosas Médicas (IoMT, por sus siglas en inglés) basado en 5G se pone en el centro de la escena, y una primera lectura del análisis arroja que la ciberseguridad debe ser una prioridad para todos los eslabones que conforman la cadena del IoMT (empresas médicas, desarrolladores de software, proveedores de hardware de infraestructura de red, fabricantes de equipamiento, etc), y no sólo para los operadores de telecomunicaciones, que son quienes proveen el servicio de conectividad 5G.

Lo más importante que pueda dar 5G a los usuarios está estrechamente ligado al uso que se le dé a la tecnología. Como se dijo en el número anterior de Telemedicina. Salud en línea, 5G fue concebida y desarrollada para aplicaciones críticas que necesitan de una muy baja latencia en la transmisión de los datos, para ser ultra-confiable y para otorgar certeza que esos datos llegarán a destino en tiempo y forma. Para quien quiera ver un video 8K será fundamental la velocidad de descarga, pero si se está aplicando a una cirugía remota, la latencia cobrará más relevancia.

Según datos publicados por Bussiness Insider, en 2020 habrá 646 millones de dispositivos médicos conectados a Internet, es decir, un boom para el IoMT. Son pronósticos que preanuncian una revolución para el cuidado de la salud, para los negocios y para el desarrollo de políticas públicas, pero que también prenden señales de alerta sobre la seguridad asociada a este nuevo escenario.

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