El sector minero experimenta una revolución de Internet de las cosas (IoT), con compañías que reportan aumentos significativos en la adopción de equipos conectados para garantizar la seguridad de las operaciones y la eficiencia.

Hélio Samora, fundador y CEO de IoT Solutions y asociado de ABINC (Asociación Brasileña de Internet de las Cosas), explica que las soluciones de monitoreo actuales se basan en la importación, traducción y conversión de la información generada por los sensores. “Como hay cientos de fabricantes de sensores para minería, el proceso de importación y consolidación de datos se vuelve lento y complicado, lo que abre ventanas a errores. Todos estos procesos, que tienen innumerables tipos de datos que son difíciles de entender de manera ágil, hacen que los sistemas actuales sean lentos y no lo suficientemente seguros para un control y monitoreo que debe ser específico e ininterrumpido ”, dice.

Aquí es donde entran las soluciones IoT, capaces de extraer datos de los sensores y enviarlos directamente a una solución en la nube, sin necesidad de conversión, sin pérdida de información y sin errores humanos. «El factor vital para esto es que la tecnología es nativa de la nube, es decir, una solución ya creada en la nube que permite el uso de las arquitecturas más modernas, proporcionando velocidad y escalabilidad, sin la necesidad de enviar datos a un servidor», explica Samora

Al adoptar este tipo de tecnología, es posible obtener beneficios como el monitoreo en tiempo real; acceso a la información en un solo sistema; y exención de enviar empleados al campo para actividades tales como calibrar los sensores. Todo esto además de menores costos de mantenimiento y propiedad.

Las ventajas están siendo percibidas por el sector. De acuerdo con una encuesta realizada por la firma de investigación de mercado Vanson Bourne para Inmarsat, las compañías mineras han reportado éxitos en la implementación de proyectos para proteger a los trabajadores a través del seguimiento remoto, el monitoreo de perforación y la observación remota de drenajes ácidos de minas. Sin embargo, a pesar de este progreso, el informe señala que hay varios desafíos que están obstaculizando la capacidad del sector para cosechar las recompensas que IoT tiene para ofrecer.

Desafíos

A pesar de que el aumento en las implementaciones de IoT, un mercado que, según IDC, moverá USD 1,2 billones en 2022 en el mundo, indica progreso, el informe señala que los casos de uso y la gestión de datos son simples y las empresas se enfrentan a muchos desafíos para obtener todos los beneficios de la tecnología, especialmente en lo que respecta a su uso como factor clave en la estrategia comercial.

La falta de habilidades para trabajar en estos proyectos se cita como uno de los problemas, así como las limitaciones en las inversiones y la resistencia cultural, la conectividad poco confiable, los procesos irregulares de ciberseguridad y los procesos de gestión de datos que no están suficientemente desarrollados para este tipo de iniciativa. .

En la práctica

La minera Companhia Vale do Rio Doce (Vale) está utilizando nuevas tecnologías en algunas líneas de proyectos, principalmente operaciones autónomas e inteligencia artificial. En junio del año pasado, por ejemplo, la mina Brucutu, en Minas Gerais, se convirtió en la primera en Brasil en operar solo con camiones autónomos fuera de la carretera. Con menos personas en actividades mineras, donde se manejan vehículos pesados ​​y grandes volúmenes de carga, se reduce la exposición de los empleados a riesgos de accidentes.

Los camiones están controlados por sistemas informáticos, GPS, radares e inteligencia artificial y son monitoreados por operadores en salas de control a kilómetros de distancia de las operaciones. Al detectar riesgos, el equipo deja de funcionar hasta que se despeja el camino nuevamente. Los sensores del sistema de seguridad son capaces de detectar como rocas grandes y camiones, hasta humanos que estén cerca de la carretera.

En relación con el modelo de transporte convencional, la productividad del sistema de operaciones autónomas es mayor, con también ganancias en sostenibilidad, como un menor consumo de combustible y, en consecuencia, menores niveles de emisiones de carbono. Según los datos del mercado tecnológico, Vale espera aumentar la vida útil de los equipos en un 15%. También se estima que el consumo de combustible y los costos de mantenimiento se reducirán en un 10% y que la velocidad promedio de los vehículos aumentará.

Ya se han comenzado las pruebas en estos camiones en la mina Carajás, la más grande a cielo abierto del mundo, donde para 2024 habrá 37 vehículos funcionando sin operadores en la cabina. Pero la compañía minera dice que también tiene sensores, radares y cámaras instalados en varias presas. Los datos son monitoreados por profesionales del Centro de Monitoreo Geotécnico, inaugurado en febrero de 2019, que gestiona alrededor de 110 estructuras. Con esta información, Vale puede monitorear y tomar decisiones de una manera más segura y asertiva.

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