El informe Smart Factories@Scale, de Capgemini, señala que las fábricas inteligentes aportarán entre US$ 1.500 billones y US$ 2.200 billones a la economía mundial para 2023.

Entre las conclusiones del documento se destaca:

  • Aumentó el número de organizaciones que están acometiendo la digitalización de sus plantas (del 43% en 2017 al 68% en 2019) y un tercio de las fábricas se ha transformado ya en instalaciones inteligentes. Los planes actuales de los fabricantes pasan por tener un 40% más de fábricas inteligentes en los próximos cinco años y, en los próximos tres años, multiplicar por 1,7 sus inversiones anuales respeto a las de los últimos tres ejercicios.
  • El valor agregado que pueden sumar las fábricas inteligentes es mayor que nunca: tomando como base el potencial de crecimiento de las iniciativas 4.0, el informe de estima que las fábricas inteligentes podrían aportar entre US$ 1,5 billones y US$ 2,2 billones a la economía mundial en los próximos cinco años.
  • A esto se le suma que la tecnología 5G se va a convertir en un instrumento clave de esta transformación, ya que dará a las empresas industriales la oportunidad de introducir y mejorar aplicaciones de tiempo real de gran fiabilidad.

La escalabilidad es el siguiente reto de la Industria 4.0: a pesar de las perspectivas positivas, los fabricantes ponen de manifiesto que es difícil implantar y escalar las iniciativas y llegar a una situación de pleno éxito: solo el 14% considera que sus actuales iniciativas han tenido éxito, mientras que cerca del 60% señala que aún trabaja en conseguir una implantación a nivel general. Los dos principales retos para conseguir la implantación y escalabilidad de las iniciativas son:

  • La convergencia TI-TO, incluyendo el despliegue e integración de plataformas digitales, la disponibilidad de datos y la ciberseguridad, que resultan aspectos fundamentales para asegurar la continuidad digital y permitir la colaboración. Las arquitecturas multicapa agnósticas y seguras permitirán una convergencia progresiva.
  • Además de las competencias digitales, se necesitará la adquisición de capacidades y conocimientos específicos para conseguir la conversión en fábrica inteligente. Por caso, serán necesarios los perfiles interdepartamentales y, entre ellos, los que combinan ingeniería y fabricación, fabricación y mantenimiento, y seguridad y protección. También serán vitales las competencias actitudinales (soft skills), como la resolución de problemas y las habilidades colaborativas.

De acuerdo con el informe, las organizaciones deben tomar como ejemplo aquellas que pueden considerarse digital masters o front runners (10% del total de la muestra), que realizan inversiones significativas en los pilares fundamentales de la transformación: plataformas digitales, disponibilidad de datos, ciberseguridad, competencias y desarrollo de talento, gobierno y un enfoque equilibrado de «eficiencia desde el diseño» y «eficacia en las operaciones» que aproveche el poder de los datos y la colaboración.

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