Si las seis economías más grandes de la región siguieran una estrategia móvil expansiva, podrían agregar US$ 250.000 millones a su PBI agregado. A su vez, si se extrapola el impacto al resto de América Latina, el rendimiento rápido y la latencia mínima entregados por 5G podrían agregar aproximadamente US$ 293.000 millones al PBI del continente durante un periodo de 10 años.

Los datos surgen del informe El valor de la transformación digital a través de la expansión móvil en América Latina, realizado por Raúl Katz y Sebastián Cabello para Ericsson.

El documento explora cómo el despliegue de una amplia cobertura móvil en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú podría impulsar una transformación digital de sus economías, apoyando la agricultura de precisión y el procesamiento de alimentos, fabricación inteligente, logística inteligente, servicios de telesalud, entre otros.

El capital de inversión requerido para desplegar redes en estas seis economías ronda los US$ 50.800 millones para un escenario urbano-suburbano (cuando el despliegue es realizado en todas las áreas correspondientes a centros metropolitanos de primer y segundo nivel), o de US$ 120.000 millones para un escenario nacional (el despliegue es provisto en todo el territorio nacional, con una velocidad uniforme de 50 Mbps).

Según el informe, el sector público, los servicios profesionales, la manufactura y la agricultura verían los mayores beneficios de la nueva transformación digital provista por una evolución tecnológica en los dispositivos móviles al expandir su cobertura más allá de las áreas urbanas y suburbanas.

Uno de los ejemplos que brinda el estudio se basa en el procesamiento agrícola y de alimentos, que actualmente representan 15% del PIB regional, y que gracias a la expansión móvil se generaría un aumento de 2,5% en la productividad.

Esta expansión posible requiere de palancas de política pública para proveer de recursos como espectro, infraestructura, capital y seguridad.

Los encargados de la formulación de políticas y regulaciones podrían estimular la innovación mediante la implementación de políticas que respondan a las necesidades específicas de transformación digital de cada sector industrial, pero para eso se requerirá una renovación en el marco institucional actual, según el estudio.

“Ese marco debe abarcar la inversión estimulante y la reducción de las barreras existentes para el despliegue de infraestructura, la protección de datos y la coordinación con las autoridades sectoriales y los gobiernos locales, junto con la regulación tradicional de las telecomunicaciones”, explican los autores.

Además, se requerirá emplear todo el espectro disponible en las bandas bajas, medias y altas, sugiere el estudio. A medida que aumenta la demanda de espectro, los países latinoamericanos deberán explorar métodos de asignación más flexibles, como el uso compartido y el mercado secundario. Esto permitiría el ingreso de nuevos participantes y jugadores de nicho enfocados específicamente en algunas de las verticales de la industria.

Otra palanca para la expansión móvil, detalla el informe, se refiere a la necesidad de implementar un modelo para reducir las barreras administrativas locales al despliegue de infraestructura. Asimismo, el uso de celdas pequeñas en las zonas urbanas constituirá un enorme desafío para alcanzar la densificación necesaria para el despliegue de nuevos servicios y casos de uso de la expansión móvil. También sugiere la implementación de una ventanilla única que haga el proceso de habilitación de infraestructura más transparente y predecible.

Por último, para alentar la inversión en la expansión 5G, los gobiernos podrían explorar la estructuración financiera combinada o mixta basada en la cooperación pública-privada, lo que podría ayudar a movilizar capital privado.

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