Estados Unidos enmendó en parte sus prohibiciones a las empresas estadounidenses que hacen negocios con Huawei para permitirles trabajar juntos para establecer estándares para las redes 5G de próxima generación.

El Departamento de Comercio de EEUU y otras agencias firmaron el cambio de regla. El secretario de Comercio de EEUU, Wilbur Ross, señaló que la nueva regla es una «aclaración» necesaria para ayudar a desarrollar estándares y que ayudaría a crear uniformidad, pero que Estados Unidos todavía estaba preocupado por el potencial de espionaje y se opuso al uso de la tecnología Huawei en redes 5G.

El Departamento de Comercio anunció públicamente que la participación de los Estados Unidos en el establecimiento de normas «influye en el futuro de 5G, vehículos autónomos, inteligencia artificial y otras tecnologías de vanguardia».

El año pasado, Estados Unidos colocó a Huawei en la llamada lista de entidades del Departamento de Comercio, que restringió las ventas de bienes y tecnología estadounidense a la compañía china, citando la seguridad nacional.

Los funcionarios de la industria y el gobierno dijeron que el cambio de reglas no debe verse como un signo de debilitamiento de la resolución de Estados Unidos contra Huawei, el mayor fabricante de equipos de telecomunicaciones del mundo. Dijeron que la lista de entidades de Huawei puso a los Estados Unidos en desventaja en la configuración de estándares, donde las compañías desarrollan especificaciones para permitir que los equipos de diferentes compañías funcionen juntos.

Dado que las empresas estadounidenses no están seguras de qué tecnología o información se les permitió compartir, los ingenieros de algunas empresas estadounidenses redujeron su participación, dando a Huawei una voz más fuerte.

Naomi Wilson, directora senior de políticas para Asia en el Information Industry Industry Council, que representa a compañías que incluyen Amazon, Qualcomm e Intel dijo a Reuters que la confusión derivada de la actualización de la lista de entidades de mayo de 2019 había dejado a las empresas estadounidenses inadvertidas de algunas conversaciones sobre estándares técnicos, poniéndolas en una desventaja estratégica.

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