Volkmar Denner, director general de Bosch, señaló que es el tiempo para que la industria automotriz de México incremente sus actividades de Investigación y Desarrollo (I+D) con el fin de transformarse de cara a la industria de movilidad. El ejecutivo indicó que en pocos años los vehículos serán otra cosa diferente en poco tiempo.

En declaraciones a la prensa mexicana, Denner reconoció que México es un pilar sumamente fuerte para el sector automotriz global, con complejos de manufactura para Volkswagen, Kia Motors, Nissan, Mercedes-Benz, Honda, General Motors y Ford, entre otros. Sin embargo, de no incrementar I+D, la posición mexicana podría desmejorar frente al inminente cambio que experimentará el segmento en los próximos años.

Bosch es una compañía que ha registrado un rápido crecimiento en territorio mexicano, y no solo en lo que concierne a manufactura de componentes electromecánicos o electrónicos, también para tareas de Investigación y Desarrollo de tecnología con importantes centros dedicados específicamente a estas operaciones, uno localizado en la ciudad de Guadalajara (Jalisco), y otro en el estado de San Luis Potosí.

La empresa posee una plantilla laboral de 16.000 empleados y una parte de estos ingenieros e investigadores, que en conjunto representan una productividad económica de USD 2.700 millones anuales, de los cuales el 40% proviene del propio mercado mexicano y el resto en exportaciones.

La importancia del concepto de movilidad para Bosch ha sido tal, que la compañía creó su propia división de soluciones de movilidad, la cual incorpora más de la mitad de su nómina general con alrededor de 267.000 empleados involucrados y factura unos 47.600 millones de euros al año.

De esta forma, el concepto de movilidad va más allá del paradigma vehicular actual, con automotores propulsados con motores a gasolina, y donde toda la responsabilidad recae absolutamente en el conductor quien es responsable del manejo y control.

De acuerdo a Denner, la movilidad generará un nuevo paradigma incluso a nivel de manufactura industrial, donde las líneas de producción también deberán ajustarse a las características técnicas de los futuros automóviles, los cuales serán propulsados por electricidad, contarán con elementos de inteligencia para prevenir accidentes y, en unos años, tendrán la capacidad de conducirse por sí mismos.

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