La escalada de la cotización del dólar en la economía argentina implica un desmadre para los precios mayoristas de conectividad a Internet, cuyos contratos se firman en moneda estadounidense. En este escenario, varios operadores de pequeño y mediano porte comenzaron a solicitar una solución al gobierno.

Ayer, el secretario de Modernización, Andrés Ibarra, anunció el congelamiento y la pesificación de la tarifa del servicio de Internet mayorista que comercializa la empresa estatal de telecomunicaciones Arsat. Ahora, el precio mayorista del mega será de ARS 447 (US$ 7,7 a la cotización del día). La tarifa quedará congelada hasta el 31 de enero; a partir de allí se ajustará de acuerdo al Índice de Precios al Consumidor.

Si bien la decisión gubernamental trae cierta tranquilidad a centenares de operadores que se conectan a la red de Arsat para proveerse de conectividad mayorista, podría generar distorsiones en el mercado. Las intenciones del Gobierno son que otros proveedores de conectividad mayorista (Telefónica, Silica, Century Link, entre otros) sigan los pasos del operador estatal, algo improbable. Por otra parte, el mega mayorista es sólo uno de los insumos de los ISP locales; el equipamiento que conforma la infraestructura de redes siempre se cotizó en dólares.

Desde 2016, Arsat lleva adelante una política de precios uniformes en todo el país, que fue a la baja. De los iniciales US$ 18 por mega, bajó a US$ 14. El último descenso fue en noviembre de 2018, a US$ 10. Si bien esta política comercial y el despliegue de una red de fibra que llevó conectividad a zonas desatendidas influyó en una baja generalizada de precios mayoristas, las tarifas de Arsat eran superiores a las de sus competidores en grandes ciudades. Es que los contratos mayoristas de Internet se basan, principalmente, en la capacidad contratada. A mayor capacidad, menor precio.

La pesificación y el congelamiento de los precios de Arsat hasta el 31 de enero generan cierta estabilidad y previsibilidad a los ISP del interior del país. A partir de allí, se verá como sigue la historia, en una economía que culminará el año con una tasa de inflación del 55% como piso.

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